HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ando por aquí como el humo. Me quedo abstraida en recuerdos que retumban heroína. Todavía no pillé el tono, no pillé el lugar donde dejarte marchar, echar afuera el canto y seguir la mar. Estoy triste. Y no tengo demasiadas ganas de hablar. Es natural estar algo jodida al principio. Eso siempre duele. Hay un proceso con los cadáveres, hay que fumarse la sangre, hay que llegar al tope, hay que sobrepasarlo hacia el vaso de vino y la risa de Marte. Él todavía no es un cadáver del todo. Por eso es más díficil. Sé que vendrá por el pueblo en unos días. Vendrá a mi casa, al menos a por sus cosas. No sé qué coño pasó. El último día, fue violento, surrealista, extraño. Tuvimos también momentos buenos. Le pregunté, de veras que eso te lo hice yo, me dijo, el perro no fue, le dije, algo me harías, dijo, sí claro. En alguna cerveza, nos sonreímos, conversamos entre todos al pio pio y a la ciudad sin ley. Todos teníamos mucha resaca ese día. A mí me embrujó la tristeza y la rabia por su forma de marcharse, por ese frío que golpeó en mi piel. Por un poema asfixiado en mi corazón. Me puse orgullosa. Él también. Y se fue todo a la rechingada. Yo sufro mis jodidas emociones como una maniaca y una yonqui. No sé si es porque escribo o porque me devoró la luna. Yo enseguida hago montañas con granos de arena y fusiles con margaritas y borracheras con gotas de lluvia. Actúo de forma impulsiva y abstracta. Es el lenguaje poético el que me rige, el que me da la ventolada, la razón o me la quita. Me golpea muy fuerte, una canción y todo el campo es ya marihuana. Ahora sufro muchos tipos de emociones, convulsas que no soy capaz a tejer para darle un poema con sentido. Necesito el carácter último, axiomático. Aunque a los cinco segundos ya lo haya perdido. Pero necesito ese poema-escupitajo y el aullido. Como ahora no lo tengo, ando muy perdida y ensangrentada. Él y yo, somos dos malditos. Me hiere quererlo. Él es un macarra. Y a veces él y yo, nos perdemos mutuamente el respeto y hacemos con los restos del amor, una cloaca llena de fuego.  Somos animales desheredados ya de la civilización y el futuro, ya bien jodidos por viejos amores. Y por eso lo quiero. Y por eso me duele. 

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