HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Busco las palabras. Me ha sacudido alguna contradicción que aún no comprendo. No sé qué sentí entre lo que escribí y lo que no escribí que empezó una extraña angustia. Es algo muy huérfano que se choca con las paredes. Un tajo. Hay cierta tristeza de la que no he escrito ni una palabra.  Justo en el cenicero acabo de ver los canutos de él.  Sé que detrás de todo lo que escribo, hay algo mucho más pequeño y simple que no diré en voz alta. Que no me atrevo a mirarlo borboteando en mis venas. Pero lo sé. Y es lo que me pone tan triste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario