HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Creo que preparé algún viaje.
Vuelvo a mi soledad. Procuraré que mis sueños de Léolo se queden con el fauno y no con la nostalgia ni los autoengaños hormonales y poéticos. Soñaba un compañero para recorrer todos los mares y saltar estrellas. Pero no era él. Lo fue alguna vez, entre un país destruido y una hoguera de mandrágora. Lo fue alguna vez, en mi risa, en mi aullido, en la absenta.  Yo lo quise con las venas abiertas y mi paloma que se equivocaba. Él no me quiso del mismo modo. No es un drama. No es una pena. Es la historia del abajo y de lo zurdo. Mis amores siempre fueron una comedia griega con sangre de leones rompiendo la ventana del cielo. Teatro y gasolina. Un canto del fracaso. Fueron así por una vieja sombra de brujas que marcó mi corazón a espada y beleño y que empezó mucho antes de que yo naciera. 

No pienso caer.
No voy a renunciar a la luna.
No voy a llorar.

Ya no me conformo con mendrugos y tequila.
Quiero el todo o la nada.
Y él sólo tiene capacidad de darme la nada. 

Por eso que se vaya. 

Vuelvo con mis lobos, con mi poema, con el monte, con lo desconocido.

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