HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El fracaso es una forma de vida.
Es una actitud. Una manera de cortar cuerdas, de liberar pájaros, de morderle el culo a la vida, de cabalgar, de caer, de subir, de amar. De no obedecer. De no cumulgar. De sin el tuyo, ni el mío. Sin gobierno. Sin dios. Sin propiedad. Sin agachar la cabeza. Sin levantar el monedero, ni el ego, ni la salvación. Sin pena ni gloria. Sin apellidos. Entre el hedonismo y la sacristía de la seta, del sapo, del vino, de la playa y el desierto. A bancarrota para que la muerte ya no pueda llevarse nada, ni matar nada. Sin bajarse los pantalones porque andar siempre en cueros. Sin cuidarse del mañana. Sin que quede nada que guardar bajo llave. Nada oculto tras el corazón. Todo sangrando a bote y bala. Sin raíces. Sin antepasados, sin descendientes. Sin contribuir. Sin que se quede nada la banca. Bailar el furor del humo. Que nos encuentre la luna tirados en el suelo, sin dignidad, sin milagro, sin ni un gramo de materia ni palabra, libres como las galernas, como los virus, como la muerte.

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