HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jungando con Kavka. A veces le hablo cosas. Como "el perro guardian de las estrellas, guardian de la lluvia, del corazón, de la montaña, de los pájaros, de la belleza, de todo lo bonito de la tierra" Y cuando le hablo él me da lametones en la cara o me muerde las mangas de la camisa. Se me tirotea encima. Y yo lo adoro todos los universos.
Mi viejo y Yoseba, me dicen muchas veces que debería educar al perro. Yo hoy le dije a mi padre, que yo con los perros, los trato de tú a tú, que yo sólo juego con ellos y los quiero y camino a su lado, que sigo siendo con ellos igual que cuando era niña. Que yo no valgo para dárles órdenes ni ajustar su caracter ni sus movimientos a mis deseos. Que a mí todo lo que hace Kavka me parece bello y justo, perruno y perfecto así como está. Que yo adoro todo lo que él hace.

Es un poco burro. A veces viene en carrerilla y me hace un placaje. A veces me deshilacha la ropa, los muebles. A veces le dan perradas y salta encima de la mesa o sobre mis rodillas cuando estoy sentada. A veces sentada en la hierba, viene de pronto por mi espalda y me tira. Me roba el pan que dejo en la mesa. Me cambia de sitio las almohadas. Me saca afuera las mantas. Me desperdiga mis zapatillas. Cuando estoy por ahí con Yoseba, nos roba la ropa que hemos dejado tirada en nuestra pasión. Pero yo amo a Kavka por ser como es. Y creo que somos los humanos los que tenemos que aprender y ser domesticados por nuestros perros y no del revés.

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