HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Le dije a mi viejo, a mi me gustaría sentirme una persona normal, haber sido panadera, me dijo ¿cómo coño vas a ser normal si tus planes son irte a vivir a un monte aún más aislado, estar con perros y todo el día escribiendo?
Debería buscar un trabajo. Yo elegí ésta vida. Elegí vivir al margen del civismo, la poesía, el monte. Puedo permitirme vivir sin trabajar y busqué un camino más etéreo que material. Pero estoy desarrollando también un desarraigo social. Una sensación de orfandad, de animalidad, un autismo. La sensación de habitar un mundo inventado, un sueño, un poema. La sensación de que nada me sostiene. Un pesa-nervios taladradora del opio y del canto, del abismo y de la mar. Creo que se me ha cortado algún cable en éstas últimas semanas. Que he rozado algo más extremo. 
Me noto más sanguínea y visceral. Los vecinos ataron una cuerda de tender tapando el camino y me entró dentro un instinto raro, de sentirme atacada y retada por ellos, de querer llamar a su timbre y decirles algo, me puse paranoica. Se lo dije a mi viejo y me dijo que no empezara, que simplemente lo hicieron porque así les corre el viento y seca mejor que no me obsesionara. Pero a mí se me quedó dentro la pólvora.
Me pasa algo últimamente. Me falta una isla. Un reposo. El fauno. El amor. El timón del barco. Doy muchas vueltas a lo que siento, a lo que pienso, a lo que he vivido. Tengo algo de insomnio. Estoy mucho más voluble y cambiante. Paso de la furia, al amor, de la desolación al éxtasis. De rama en rama. Siento hachazos de electricidad en mi entraña. Una angustia a veces furiosa. Una hipersensibilidad de gas.
Creo que trabajar me daría una disciplina, un tiempo donde estuviera la artesanía de los objetos, y no la de las sensaciones y el éter. Donde no tuviera que pensar ni sentir, sino tocar y mover.  Otro tipo de comunicación con las personas, con la idea del espacio.
Ésta forma de vivir es ya muy extraña. Sólo puede acabar en la muerte dentro de la luna. 
Creo que me estoy trastocando un poco.Noto algo a punto de explotar como un huracán dentro de mí. Yo no quiero sufrir nunca más el asesinato de los manicomios.  Tengo que tomar mi barco, mi mar.

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