HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me desperté a beber agua y me desvelé. Ese sonido retumbó en mi noche. Esa carta del fuego, penetró mi vida y me dije, qué coño estoy haciendo. Yo le amo a él. Pero está muy lejos. El amor se nombra en su sonido y su selva, el sueño, el deseo, la noche estrellada, la mar. Y sin embargo Yoseba está en mi habitación. Aunque Yoseba y yo, somos deriva enamorada, somos estación que migra, somos una fuente y una noche oscura, en medio del desierto.

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