HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi vieja me dijo el otro día cuando yo estaba metida en la cama, Mareva por favor no te autodestruyas, si pudiera volver atrás cuando eras niña y saber quererte y entenderte y cuidarte, y borrar todos los errores que cometí contigo y empezar de nuevo, le dije, todos cometemos errores, todos somos un chingo........ Mi vieja y yo nos queremos mucho, pero también hay una brecha entre nosotras, un agujero negro, un hacha de fuego. Algo muy abstracto y lejano. Con ella mi corazón a la mitad es un carro de combate, es nieve, es un ladrido. Es bipolar.  Cuando yo estoy feliz, con ella soy como una niña y como un perro, le cuento historias, le hago bromas, la adoro, le confieso cosas de mi vida y de mis sueños, de mis pensamientos, de mis ocultos, de mi verdad...... Pero cuando estoy preocupada por algo, cuando me muerde una grieta de la metafísica, un precipicio, cuando la noche me pone sombría, cuando el poema me arde en la lejanía y el callejón. Con ella soy un muro. No la hablo. La esquivo. La cuelgo el teléfono. No soporto sus preguntas, no quiero compartir absolutamente nada. No quiero que me hable. No quiero tenerla cerca.

Creo que es algo muy antiguo. Algo que truena en mi subconsciente como fuegos fatuos.

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