HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No he bebido ni una cerveza todavía. No he notado ningún síndrome. Eso me hace pensar que yo no tengo un problema. Que sólo han sido las circunstancias, el azar y los tirabuzones de las estrellas, el amor y su cuchillo, una canción, un desaire, un sin sentido, un capricho, unos zapatos abandonados en la playa. 

Lo que a mí me pasa, es que estoy viva, en un mundo de mierda. Que me duele el amor. La hipocresía, el capitalismo. La no revuelta. Que me duelen las cunetas. Que busco el nombre de la mar. Que "ya no hay locos". Que los poemas a veces están cansados. Que duermo abrazada al esqueleto de la nieve, también cuando duermo entre sus brazos. 

No tengo aquí ya un lugar para vivir. Ésta casa tiene demasiados olores, ruinas y cataratas de olvido y polvo. Éste pueblo ya no me deja flotar sobre el viento.

Quiero irme.

Con él ya no sé soñar el amor, ni la trinchera, ni al Fauno. Porque él lo apaga en mis labios.

Acá ya no hay nada.Y hay que irse con la nada a otra parte.

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