HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se acaba de ir mi viejo. He sido feliz. Me ha venido ese olor del hogar de los bares del puerto, de las carreteras que viajan, de los gritos cómplices, de las risas contra la muerte. Mi viejo, es también, camarada, miles de veces nos emborrachamos juntos, fumamos hierba en noches que se alargaban hasta el amanecer, yo me juntaba a su grupo de amigos, y me sentía una sirena, ellos eran todos viejos lobos de mar.....  que quemaban la vida al fuego de la guitarra y la antivejez. Yo cuidaba de mi viejo, como él de mí. De quitarle de vez en cuando la botella, de cantar a la hora de levantar el corazón. De abrir camino cuando ya no quedaba ningún camino. Hacía mucho que no lo veía. Y compartir con él, me devolvió un corazón y barricada.  Hoy le dije que tenemos un vínculo muy fuerte, que yo casi ya no sé querer a nadie, ni cumplir con nadie, y que él es lo único cierto, aunque últimamente yo me haya venido al monte y pase de todo... pero que si alguien quiero a morir, es a él.... y que por eso su muerte me pegará una trastazo muy fuerte, y que es lo inevitable, además porque yo soy visceral y sanguínea, radical con lo que amo, que tal vez le escribiré miles de poemas, y que como una vez me dijo un hombre, o el suicidio o la obra maestra. Él me habló de cuando perdió a su padre y cómo tiró adelante. Y yo le dije, y te sigue doliendo como si fuera ayer, tú eres como yo queriendo. Luego le bromeé con una película que habíamos visto una vez juntos, y le dije, aunque yo siempre haya creido que iba a morir jóven y a tener una muerte violenta, catártica.. igual me pasa como a ese del oso, (leyendas de pasión) y os entierro a todos, y ando por ahí con 100 años y las manos llenas de la sangre de la gente amada y perdida y ande ahí gritando hasta que me devore un oso.

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