HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba una especie de retrato de Yoseba... desde múltiples prismas. Era un retrato psíquico que también mostraba lo oscuro. Al final una voz decía "los peleosos perderán mucho más" Creo que era un paralelismo al poema de Sabines, los amorosos.

Me he despertado demasiado pronto. Algo ansiosa. Anoche tuve preocupaciones. Fue algo que se provocó cuanodo me llamó mi hermano. Me entró un atentado surrealista. Un lejano feto que volteaba en la placenta hambriento de olas y llamas. Un pánico irracional a la enfermedad de mi padre. La aprensión de mi hermano se taladró como un tsunamí en la mía. Una empatía radical al sentimiento de mi hermano se avalanchó sobre mi atmósfera y yo me sentí arder durante unos segundos. Mi hermano estaba muy enfadado y lleno de fuego. Yo no me había enterado de nada. Y todo me llegó como una tormenta eléctrica. Eso me dejó echa polvo durante un rato. Hasta que hablé con mi viejo y nos reimos y al oir su risa, me tranquilicé.

Mi hermano y yo, seguimos siendo como niños. Los dos tenemos un mundo aparte, inconfesable, de sueños bajo nuestras propias leyes, una especie de autismo camuflado, de mecanismos metafóricos donde esconder como gasolina el corazón. Los dos tenemos una historia muy jodida detrás.

Al hablar con mi hermano, yo bajé de mis nubes y me enfrenté a la nocturnidad de un cuchillo, de un abismo.

Creo que desde hace un tiempo afronto los problemas, sólo con poesía, con la fe de los duendes, con la inconsciencia de los pájaros. Sólo tengo canciones. A veces el amor de los chopos y los perros. A veces el de las cantinas. A veces, durante una botella y una estrella fugaz creo que también moro el de los humanos.

Hay algo en la atmósfera que me llega como un alúd que va hacia la abrasión y el fin de la mar. Y yo sé que no puedo detenerlo. Mi impotencia me hace hedonista, musical, gaseante. Me hace vagabunda, alcohólica, animal.

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