HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Su patio da a un edificio con vecinos. Yoseba dijo, que en estos días han salido a tender más ropa que en todo el mes pasado. Tal vez nos vieron. Yo le dije que a mí me da igual que peor reputación de la que tengo ya no puedo tener. Él me dijo, te aseguro que sí. Acá vamos al pio al pio. A cabra que tira al monte. Fui muy feliz en la naturaleza a su lado. Planeamos un lugar para hacer la hoguera de san juan, para poner la tienda de campaña, para amar todas las estrellas. Para volver a ser inmortales. Amo los árboles, los cardos, el sol, los charcos, los mosquitos, cuando estoy a su lado. Nos tiramos en la hierba. Nos entran adentro los jabalíes y los venados. La luna se descuelga de fuego sobre nuestras cabezas. Ya no han ocurrido los años. Ya no han dolido los duelos. Ayer él llegó con resaca y con fiebre. Yo le dije que sólo tenía cara de bueno cuando estaba enfermo. Le cuidé con martini. Le cuidé con belladona. Le dije que lo único que se puede hacer con la resaca es entregarse a su gas y volver a saltar al océano. Y acabamos los dos como dos nubes abrazadas a la electricidad. Le dije que yo nunca pensé en llegar a vieja. Me dijo que según vivo seguro que no llego. Nos quisimos bien. Nos quisimos sin ancla, sin tiempo, sin diccionario. Planeamos poner juntos un negocio. Trepar nuevas montañas. Perderlo todo bajo el rocío. Jugamos al boxeo. A la postura de dos abejas. Al vapor de la queimada. Caimos inconscientes uno dentro del otro. Nos besaron todas las estrellas.

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