HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que evitar obsesionarme. Acercar el último palco colgado a los tiburones y cantar su canción. Meterme intravenosamente la sepultura y amar la vida y lo que sigue.  Hacerlo a un sólo golpe y ver la anchura de la selva. Distraerme. Ir poco a poco moviendo la escritura de terreno, el corazón de cantina. Gestionar el sufrimiento de forma poética. Y salvar a los pájaros. Recuperarme lo antes posible. Sacar a un cañonazo ésta tristeza. Volver al mar.

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