HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tenía un sueño metafísico, era sobre un pulpo y una ausencia, el pulpo creaba un camino donde no lo había. No lo recuerdo del todo.
Anoche estuve algo triste. Recordé aquella historia de amor y también Yos me llamó en la noche y me sentí triste al colgar... y comprendí que suelo tener un sentimiento de desconfianza y abandono contra mí. Una falta de amor propio. Un bofetón suicida. Una manera de caer que revienta los adoquines. Ese tipo de tristeza lo tengo desde siempre. Tal vez por eso muchas veces elegí la soledad. Son mecanismos neuróticos y obsesivos de la abstracción de un sentimiento que se escapa como un edificio que vuela por los aires. Por eso es muy díficil evitarlos. Es un sentir depresivo y eléctrico que me hace sentir menos y pequeña, sucia, monstruosa, ahorcada del amor, viuda de la humanidad. Me ocurre cuando se mezcla cierto estado de ánimo introvertido y distante. Creo que aquella historia de amor se convirtió en un fantasma, por la forma tan dolorosa de acabar. Y algo de mi etereidad se quedó herido, muy adentro, donde los traumas beben whisky y tiran la ropa al fuego para asaltar el horizonte.
Los mecanismos neuróticos son muy magnéticos, tienen un esqueleto poético, noctámbulo y poseso. Manipulan con violencia el poso de los significados y los golpean como hachas en el corazón. Nos vuelven irracionales. Y su diccionario, aunque sea retorcido, ilógico, maligno, nos leé a fuego el alma y nos impone la música de su tormenta.
Yo soy neurótica por miles de motivos. Por la sombra de mi familia, de mi infancia al crotorar de los vidrios y las paredes que ceden. Por mi hipersensibilidad de la ortiga. Por mi autismo interpretativo. Por mi ser maniaco del taladrar hacia el humus. Por la metafísica. Por los lugares que viví en estados alterados de conciencia. Por mi necesidad del lenguaje poético. Porque soy impulsiva, convulsa, porque no me alientan mis razones.
Lo psicótico, resuelve y actúa. Lo psicótico explota y hace magia entre velorios. Crea. Viaja. Arbola. Vive sobre el origen besado por el magma. Pelea. Se exorciza. Vuela.
Lo neurótico, atormenta, siempre atormenta. Porque nace de la inquietud del hambre, del dolor de una carencia prematura, de algo que ocurrió hace mucho y quedó enterrado en la tierra del inconsciente pero con los pies y la lengua por fuera.  Lo neurótico es un boicot, una fobia, una madeja de alambres y ratones. Lo neurótico traga el alfabeto y agarra con metales al bucle de su herida. Pasa como un huracán que nadie puede ver y en su chillido, se retuercen todos los músculos.
Yo creo que sus fuegos fatuos y sus tinieblas, siempre permanecen aunque sea como sinestesia y bruma, en el que los ha vivido. Y para que no sean destructivos hay que aprender a conocerlos y ha darles guitarra y levedad, no alimentarlos, no responder con inercia a su cuchillo, curvar la vuelta de la esquina haciendo una voltereta y cantar algo nuevo. Pero aceptar que de vez en cuando se nos pochará la piel en la cicuta, se nos alcoholizará la voz bajo el Leteo, y seremos unos jodidos estúpidos ahogándonos en un vaso de vino.

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