HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía no he hecho nada. No he escondido la ceniza debajo de las camas. No he disimulado el pomo de mi puerta a la lumbre de las genistas. No he atizado mi corazón para abrirlo de par en par cuando él llegue. Hoy estoy en las olas. Abandonada. Enamorada de lo que no puedo tocar. Cada vez soy más primitiva, líquida, absurda, indigente. Cada vez hay menos caminos que llevan a alguna parte. Más canciones ebrias de sí que se avalanchan y rompen. Húmedas. Etéreas. Crueles. Fractálicas. Cada vez se esconde menos, se miente menos, se protege menos todo. Cuando llegó el amigo de mi hermano y hablábamos al pio pio, tuve una visión, un monte donde había tres venados, era un sueño que tuve ésta noche.

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