HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo está muy hermoso, el contraste de la genista y el morao de los brezos, el verde húmedo que crepita, esa negrura que ama en los pinos y en las piedras. A veces mirando el monte, no importa nada de lo que hicimos, ni de lo que haremos. Le dije a él que a mí ya me da igual el futuro, la bancarrota, vivir aquí o allá, que no juntaré ladrillos, ni buscaré trabajo, ni pensaré demasiado, que yo sólo haré lo que hacen los pájaros. Ya estoy cansada para todo lo demás. Ya soy muy vieja para todo lo demás.  Al final todos somos un poema y una sepultura, una bala y un beso, un huracán y la sequía, un papel en blanco y una botella de vino. Al final da igual entrar en detalles, lo que es, explota incontrolable de un verso insurrecto que nunca se puede tocar. Nos empuja y nos hunde. Nos llueve encima y nos cava bajo tierra. Es amor y es crueldad, es estupidez y gasolina, es una tierra que se levanta y se ancla al corazón de una gaviota y de una cruz, de una isla y de un pozo, y no se queda ni se abarca. Yo vivo en el caos, en el alcohol de la ruina, en el harapo, en la canción y en la ansiedad. Amo al amor, pero el amor corre más rápido que yo y no sé nunca dónde se va.

No hay comentarios:

Publicar un comentario