HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora son los chopos, el perro, la curva que me espía desde el río. Los años desperdiciados con libertad junto a las cigarras y el viento. La pasión oblicua de amar y no tener nada. Geografía gaseosa de un beso. Esa paz anticivilizada del petricor y la ruptura de una palabra en la maleza. He conseguido vivir sin hacer nada para el sistema. De poesía y humo. De amores entrañados en la hoguera. Pero no es suficiente. La conciencia es revolución o no es conciencia.

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