HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Aquella noche, Yos no quería que yo bebiera ron, porque él teme que si bebo ciertas cosas me ponga agresiva con él. Y yo fui al pio pio a coger mi trago. Él vino a mi lado, me dejó mi trago pero empezó a hacerme taitantas advertencias y amenazas. Yo no las escuché pero puse cara de venado y de golondrina y de jurarle mi bondad. Él me excita mucho cuando se pone así. Esa noche fue muy hermosa. Los tres nos quisimos mucho. Estábamos muy vivos, a corazón de magma, desnudos, sinuosos, enamorados del viento y de la verdad.

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