HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me acabo de despertar.  Ayer al final fue todo más sencillo. Él estaba muy simpático y agradable conmigo. Y pasamos un rato muy hermoso junto a su primo.
Ahora busco las palabras. He tenido sueños que no logro recordar del todo, pero implicaban un lugar difícil en mi vida. Ayer hicimos algún exceso. Aunque mucho menos que lo que solíamos hacer.  Sé que yo tengo que cambiar de vida. Irme de aquí. Hay algo que está en erupción y que se desclavija del beso del verbo. Del deseo. De la canción. Es algo demasiado violento para encontrarse con su palabra.  Una ausencia que sólo yo puedo llenar. Una lucidez sobre los significados y el camino que sólo yo puedo interiorizar. Y que todavía no he sabido muy bien cómo.

Hoy me siento algo extraña. Albergaba dentro muchas profundidades del grito. Bajo un tipo de lenguaje que no se desarrolla en lo exterior. Creo que eso es lo que me provoca la brecha que me lujuria sobre la escritura y sobre el marchar de los payasos de cartón y huya.

Ayer fue divertido. El primo de Yos. es alguien muy hermoso. Y entre los tres se creó una atmósfera que me tocó más fuerte el alma. Yos le dijo al primo por mí, no sabes con qué elementa estás tratando, no te dejes engañar por su vocecita y sus palabras que se las sabe todas y las ha liado todas. Él aunque dijera que seguía enfadado conmigo me había perdonado. Me enseñó sus dos manos y me dijo ves éste hueso que no está en la otra mano, pues antes lo tenía igual en las dos manos. Le pregunté, pero ya tienes fuerza en la mano no, y dijo para darte dos ostias sí. Y bromeamos al pio pio. Y ya no volvió a salir el tema. 
Después reparamos una bicicleta escuchando punk en mi patio. Luego cenamos todos juntos. Y en la noche salimos él y yo a solas. Acabamos en el beso del fuego. Pero él se fue a dormir a su casa. Cosa que yo también prefiero porque así me protege la soledad de Alicia.

Necesito con urgencia sostener un verbo. Remover los caminos y restallarlos en los álamos. Dejar el alcohol. Mover de sitio la atracción de mi agujero negro y nombrarlo en la mar. 

Mi corazón está hambriento.
No tengo paz de espíritu.
Cuando se anda por ahí con hambre y balas, y gritos y ausencias, se puede uno meter en muchos líos, se puede atormentar a la vida y a las canciones.

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