HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me doy cuenta de que mi mayor problema afectivo, fue exponerme vulnerable al amor, esperando el viento y el sueño del otro como alimento. Hacerme sinestesia. Entregarme como gas. Borbotear el fondo de mi herida, aunque fuera críptica del Teatro, e inconscientemente aguardar el paraiso, en manos de lo ajeno.

Fue mi tara. Mi sombra. Mi debilidad. El corro de la bruja. Algo que me hacía víctima y me desarmaba. Que me dejaba por suerte, siempre más hambrienta.

Y hoy ya me harté.

He vuelto a escuchar el canto nagual que habité el verano pasado. 
He vuelto a sentir la rabia del lobo.
El deseo de pelear, de mirar de frente a los ojos el fuego. De no aguantar mierda de nadie. De no ser la camarera de la luna, el whisky, la lujuria.


Aunque sé que tengo también sentimientos de amor hacia él.
Y tampoco quiero alimentar del todo el hachazo.
No sé bien lo qué pasará.

Pero ya no voy indefensa.

Tampoco quiero ir negra de cuervos. A un cacho ir de roja de vino tinto.

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