HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Quiero ventilar los recovecos del pentagrama de la araña.
Alicia tenía un cuento. Vivía en las metáforas de mi delirio y su irreductible certeza del Sol. Era ese mundo paralelo donde habitaba el Fauno y se podía cabalgar en sus hombros. 
Ab. estaba en ese cuento aunque el año pasado no lo hubiera visto. Él fue mi amigo en la infancia. Al amarlo, el cuento de Alicia recobró su fe. Y las piezas surrealistas volvieron a avivarse. Aunque su leyenda la mantenga en secreto y no la diga en voz alta para no ensuciarla. En el juego metafórico algo se regeneró y siguió volando. Volví a amar al Fauno y a sentirme amada por él. Se abrieron los horizontes. Y volví a vivir el asombro y el juego. 
Ahora esos dos mundos, están unidos y separados por la misma metáfora. Eso me da cubismo y velocidad. Ofrece al significado, una doble cara que tiñe con flores y luna, el sorbo de las tizas y del carbón, de la luz y del agua. Me hace más libre y sinérgica. Y se armoniza dentro la complejidad de lo oblicuo e imposible. Sin que me lleve el delirio, ni confunda el sueño con las realidades.

Para que yo sea entera, necesito seguir habitando la creatividad de mi delirio.

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