HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tal vez nos amemos como dos animales.
Tal vez sólo seamos el misticismo de la filosofía y codo con codo, cantaremos la tristeza de los álamos.
Tal vez hagamos una locura. O tal vez hagamos lo que previene el silencio.
Tal vez me desate sobre ti.
O tal vez me acordone de crujidos de alpaca la lentitud de los bisontes.
Tal vez, te acuerdes de tu novia y yo de él, de los muertos, del olvido, de la mezcalita.
Tal vez me joda el viento la bruma que llueve en mis pies descalzos.
O sobre la luna, me dará gato por liebre, un poema de heroina y clavos.
Qui lo sa.

Puedo estar seria, de mil muertos muertos en mis brazos.
Puedo estar desbocada de LSD que llueven los sapos hacia las nubes.
Puedo ser sacra y formal como un papel en blanco a los pies de una casa abandonada.
Puedo ser pirómana del orgasmo y el estallido.
Puedo ser la que jamás rompió un plato y la que quiere destruir la civilización y morir en la hartura de las carcajadas de los dinosaurios. 
Puedo ser una que se parece a mí.
Y de vez en cuando no tener ni puta idea de nada, con todas las estrellas dándome la razón.

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