HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya he preparado la mochila. 
Mis poemas del alcoholismo y el bofetón de la calle entre las piernas de un puñal y de una rosa, ya no cuentan conmigo.
Ni los desaires del Jóven Wherter fumando crac cuando los sapitos ya no oyen.
Ni el exceso del exceso del poema, horfandándome bajo el vino cuando tus brazos son curvas de la muerte.
Ni el engaño al que aposté la penúltima botella para detener la grieta del sonido y el dolor de la luna.
Ya no me hace perseguirte con mi suicida sobre las farolas. Ya no me va la vida en ello. Ni sobre tus piernas la última hoguera de mi insomnio ni de mi fe.
Ni caerme en tu humo y abandonar mi pasión como garra de la tierra seca.
Ni necesitarte como sangre ni vuelo.
Ni hacerte la ola, ni poner a tu nombre la mar.

He visto aves que no acababan en tu cuerpo.
He amado la noche estrellada bajo el regazo de otras hierbas.
He existido más libre sin ti, sin nosotros.

He sido mejor la libertad sin macerar mi vino en tu taberna.

Ahora sopla el viento. caminan las montañas, el latido es anarquía, la tierra inabarcable.

Te amaré todavía, pero sin amarte enferma de ti.

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