HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Busco despertar. Echarme al acto. Al paso de fuego. A los ojos muy abiertos y la tráquea con pólvora y aves. No hay tiempo para empeñarse en espejismos.  Ni anestesiarse. Lo que era antes mi vida ya no me sirve. Caminar hacia la conciencia necesita un movimiento de magma. Explorar otra vez otros mundos. Salir de mis madrigueras. Nadar en el río. Subir al monte. Hablar muy dentro de los árboles. Caminar hacia el fauno.  Hoy voy a ir a nadar al río. El verano pasado tenía una relación apasionada con el río. La energía del agua, curaba mi corazón.  Dentro de poco me iré de aquí. Necesito muchas fuerzas. No volver a la rutina de la cerveza y la canción surrealista. No volver a caminar cansada, perdida. Siento que necesito rebotar en la guitarra y echarme a la mar. Ser libre de costilla a costilla y no tener ni un gramo de miedo. Avalancharme hacia el sueño del nagual. Sólo hay libertad cuando no hay miedo. Cuando el mundo, es desconocido y extraordinario. Cuando el presente todo lo preña del asombro. Cuando nuestras manos, son también dos armas. Cuando la palabra, es la palabra. Cuando también se está preparado para pelear y reír a carcajadas. A amar y ser ilegales. A descubrir. A interrumpirse por los estallidos del sol. Rodar por la hierba, hablar con los conejos, abrir las alas. Gozar mil y un universos.

Me doy cuenta que estos últimos días he estado llena de fiebre y atropellos, motores revolucionados y divergentes. Algo me faltaba para tocar el chopo y ser tocada por todos los chopos del planeta. Algo le faltaba a mi mirada al mirar el río y enverdecerme de río. Algo me separaba de la magia y de la belleza... del amor y el éxtasis, de la poesía y la revuelta. Algo me separaba del fauno y de la felicidad. Una angustia rara de bala y cactus. Un quejido de felicidad borracha. Una introspección de lápiz retorcido. Pero lo extraordinario está aquí ahora mismo. Siempre está aquí. Alguien verdaderamente sano vive todo el rato en el éxtasis. Tengo que pelear por la felicidad y la aventura. Así que ahora me voy con Kavka al bosque. Me voy muy rápido y despierta, sabiendo que en los árboles viven universos extraordinarios que sólo se dejan ver si estás dispuestos a amarlos mucho más allá de ti mismo.

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