HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El otro día hablando con un compa que es poeta, sobre la escritura, le decía que yo sólo lloro, cuando estoy escribiendo, cuando la poesía llega a esa catarsis, que sólo tengo verdaderos sentimientos en el poema y que eso es algo ya muy grave. Como a él le pasaba como a mí, tuvimos una empatía de blues muy bella, en una velada de cerveza y nocturnidad. 

Y sé que me pasa desde hace mucho. Cuando he tenido sentimientos de amor hacia Yos por ejemplo, fue porque los dijo mi escritura, cuando he querido ir más allá con, fue porque lo quiso mi escritura. Cuando lloré la muerte de mi abuela, de mi amigo A. fue porque lo lloró mi poema. Cuando he perseguido algo en el exterior, ha sido porque mi ley onírica lo deseó, en el verso. Aunque a veces también ocurrió la magia y lo extraordinario sin que mi escritura tuviera ni puta idea de ello. Pero cuando se pegó en mi corazón como fuego, fue porque el poema volvió y lo amó.

En el fondo la vida es un laberinto del Fauno. Las palabras son mágicas. Por eso el poema, es evaristo el rey de la baraja, y elige en su poderoso autismo, lo que amaré, lo que sangraré y lo que viviré y hace su voluntad allá en la tierra como en el cielo.

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