HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Fui muy feliz en el río. Me sentí libre, sana, infinita. Volví a conectarme con el corazón de la naturaleza y al mirar los árboles y montes rodeada por el movimiento del agua, me sentí muy lejos del capitalismo y de su enfermedad, muy cerca del fauno. Jugué y nadé con Kavka. El agua volvió a ser un milagro y la alegría. Después tomé el sol desnuda sobre unas piedras. Y me sentí en casa. Voy a ir todas las tardes a nadar. Recordé lo extraordinario. Sentí que flotaba. Que la vida era maravillosa. Conecté con el presente, se relajó mi tensión y pelea y gocé como los peces y los niños.

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