HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Las palabras son mágicas, porque provocan velos de rosa de jericó, huracanes, el verde de los faunos, el escondrijo de la rosa. Aunque también pueden provocar el infierno. Lo humano, vive detrás de un silencio. El sonido que elegimos es el que nos elige para tocar la canción del mar. Los humanos estamos detrás del calambrazo de lo inefable, ultrajados y amados por un verso imposible. Vivimos incomprendiendo lo que somos y lo que es la existencia. Nuestra mente, es el embudo de un teatro. El dadá nos gobierna. El dadá quedará cuando no quede nada. Por eso las palabras son magia, y son peligrosas. Escarbar el ojo en la pata de la araña. Horadar la hoguera, en el vértigo del vacío. Elegir muy bien la palabra que resuena en nuestra psique, que estalla en el suelo, que resbala por los balcones. Elegir muy bien, el aprentón de mano, a lo muerto, a lo amante, a la lluvia. Ser creadores todos los segundos.
Las palabras son cuántica que multiplica su fondo oscuro y su fuego. Las palabras que creemos son las que nos persiguen. Las que creamos son las que nos crean. La vida es un baile de brujas. El único camino, es un verso.
Somos tan libres, que da miedo.
Somos Evaristo el Rey de la baraja.
Somos capaces a lo Imposible.
Si queremos destruir un gobierno, sólo tenemos que chistar la canción.
Pero si creemos en el trágico destino del esclavo, del valle de lágrimas, de la cultura y del país, también lo provocaremos como espada y pared.
Hay que aprender a soñar para crear un nuevo mundo y para habitarlo todas las galaxias.

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