HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No sé muy bien lo que rige despertar en el ensueño. Recuerdo mi primer ensueño, yo estaba durmiendo en una habitación y alguien apareció y me dijo ¿no tienes prisa?. Y fue cuando desperté dentro del ensueño. En mis primeros ensueños, aparecían criaturas que me ayudaban a morar despierta los ensueños. Aunque también antes del ensueño, mis sueños eran lúcidos, en varios sueños, yo era consciente del sueño e interrogaba a las personas que aparecían en ellos, de quiénes eran y porqué estaban en mi sueño, a veces les agarraba de la pechera y les zarandeaba, o gritaba éste es mi sueño y estoy harta de que haya gente quiero que haya animales. Aquellos sueños aunque fueran lúcidos no eran del todo ensueños. En el ensueño hay una sensación de extrarrealidad mucho más intensa. Empecé a tener ensueños con asiduidad en junio del año pasado. Durante todo el verano anterior, todos mis sueños, eran ensueños. Luego ya fueron espaciándose y apareciendo sólo de vez en cuando. 
Creo que hay un dormir, donde recaen los sueños, donde son como una vela consumiéndose. A veces ese recaer del dormir ocurre después de un ensueño y si el ensueño no te despierta en el acto vital, ese dormir acaba succionando parte de lo vivido en el ensueño. También dentro del ensueño, hay algunos pasajes oníricos que pueden causar mucho agotamiento y volver a surrealizarte al sueño ordinario y al recaer y dormir. Por eso es mejor tener ensueños en siestas en lugar de en la noche. El despertar del ensueño tiene que estar unido al despertar de la vida cotidiana. Para que haya un motor que se accione como hoguera. Cuando el mundo del ensueño está muy aislado, la salida del ensueño queda en una especie de fuera de campo.
También creo que es indispensable controlar los sueños ordinarios, recordarlos, asimilar su hueso, aunque depende de la frecuencia en la que ocurran, porque si se está en el recaer del dormir, son muy débiles y la conciencia de la vida cotidiana está demasiado separada para que pueda intervenir en el puente de comunicación. 
Es también necesario fluir, entregarse a ciegas, sin miedo, echarse a pierna suelta, y no tener mierda incrustada de lo cotidiano, para que la conciencia del ensueño pueda volar. 
El verano pasado a mi me enloquecieron los ensueños, porque mi vida cotidiana, era parte del ensueño. Todos mis sueños eran ensueños. Cuando peleaba con algo de mi ensueño, me rebelaba despertándome para que no pudieran llevarme, y al despertarme seguía peleando en la realidad ordinaria. A veces buscaba criaturas o hechos del ensueño, medio sonámbula por la casa. Y mi ser permanecía en el mundo onírico, en el Infinito. Por eso era tan feliz. Por eso estaba tan loca. Yo quería entrar desde la realidad ordinaria, a la realidad del Ensueño, y las guías de mi ensueño se relacionaban conmigo a través de visiones y voces. Yo interpretaba y me relacionaba con la realidad, desde la perspectiva de los ensueños. Y gracias a eso vi cosas que nadie se creería. Había un orden mágico y divino, algo extraordinario en la tierra.

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