HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Son ya muchos años para compensar los años.  De vuelta de muchos infiernos como para temer perderlo todo. Del amor a veces salí durmiendo en la cuneta, sudando cristales y ambulancias. A veces con un corazón de madera. A veces con la angustia de haber visto morir a toda la humanidad. De tantas historias ya no importa el emboltorio ni quién es él exactamente. El amor ya no es cosa de dos. Filosóficamente para mí es la anarquía y el rizoma. Metafísicamente es la sinergia de la cresta de la amanita, la marea y el desierto, besando la misma hoguera. Ya no me enfrasco en mi circo ni me tomo tan a pecho mis marujerías y venturas. Mi piel puede ser otra. Lo que me rodea puede explotar ahora mismo. Y la vida seguiría ocurriendo sin que mi pellejo tenga las cuentas. No apechugo con los hechos. Los empujo a la multiplicidad y a la ola. Al salga el sol por donde quiera. Al egoismo de mi fantasía. Al sueño de mis fantasmas y mis tics de espantapájaros. Nada fue para tanto. Y aquellos a los que quise, siempre fueron pasajeros de un viaje que yo no compartí del todo. Con ninguno volverá a ocurrir. Con ninguno llegaré a casa. Con ninguno diré una certeza que se mantenga. Amaré siempre extranjera y nómada. Y nada será nunca para tanto. La tragedia es muy ególatra. Al yoismo le gusta coleccionar sus sanatorios y paraisos. Pero ellos son siempre teatro que se escapa y que no pregunta si estamos listos.

Lo mejor que se puede hacer, es mezclarlos a todos, en un chute de luna, tensar la goma, dilatar la vena y volar, comunismo libertario el cubismo. No darle llave al pronombre. No darle altar a ninguna otra vida. No ser de nadie jamás. Entre todos, a lo mejor, se cumpliría la utopía. A cachitos de cada historia, saldría de verdad, duende. Pero ser sólo dos, es obligatorio cementerio. Ser sólo dos es la ira de lo incompleto. Ya no me creo nada del amor romántico. Somos salvajes. Nuestra naturaleza es rizomática, cubista y disléxica. Nuestro cuerpo es anarquista. Nuestras manos, son armas y son cura. Son espina y son licor. Son lija y cerveza. Son casa y nieve. Nuestros ojos son fosas comunes y son brasa. Necesitamos de la comuna. Necesitamos de la metamorfosis y de lo imperdurable. Ser libres de costilla a costilla. Enamorarnos en cada esquina para quitarle los clavos a cristo. Acostarnos con miles de estrellas para que nuestra vagina se cultive y haga mejor música. Ser apología al surrealismo y al tacto del LSD. Deconstruida historia de un rostro de orbayo. Identidad múltiple y tarada, gaseante e incendiaria. Sin que nada recaiga nunca en el mismo hoyo. Sin que ninguna fortuna acumule ni verdad diga suya. Ser viento y estrella fugaz. Siempre vagabundos y poetas, siempre locos y de nadie. Con el gobierno fusilado en el corazón. Con el país cagado por el culo de los ornitorrincos. Con la bandera limpiando el semen y azuzando la hoguera. Con el dinero, trapicheado. Con el vecindario en contra. Con la decencia del tigre y de la rata. Con la moral del pájaro y del trueno. Con los tratos con la banca sólo a navaja. De flor en flor y sale rana roji-negra. Sin mí, sin drama, sin miedo, sin prosa, sin matemáticas, sin cordura, sin aplomo, sin por mi culpa, sin ley, sin patria, sin seriedad, sin salir con vida de todo esto, pero cantando.

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