HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba algo de que alguien soñaba y de que se despertaba en su propio sueño y me contaba cómo se daba cuenta para desvelar el teatro, yo le decía, pero desvelas el teatro creando otro teatro nuevo. Era una voz, y a la vez que se daba la voz, creo recordar la repetición de un objeto escarbando algo en la atmósfera.

Ahora busco las palabras. El sol entra por la ventana. Creo que no podré ir a Xixón, porque tengo una cita con el puto dentista en medio de la semana y él trabaja ciertos días, y ya nos queda descolgado. Tendré que aplazarlo una semana más. 

Ayer estuve con la madre de Ab. casi toda la tarde. Fuimos con los perros al monte. Ella es una mujer extraordinaria, tiene esos ojos que todo lo acogen, esos brazos que todo lo abrazan. Al tomar una cerveza en el bar se cruzó una mujer, le dije a ella, ésta es la mujer a la que le tiré la valla el año pasado, y me dijo, "tú éstate tranquila, la culpa fue de ellos que se pusieron a rodearte y a marujear, sino pueden ayudar que no se acerquen" Eso me hizo reír. Hablamos al pio pio de muchas cosas. Me gusta mucho cuando me cuenta cosas de Ab. y de Yos. Me hace mirar desde sus ojos, a la humanidad, al corazón, a la realidad, desde una especie de sueño bello, de cuento muy antiguo y brujo, muy hermoso, la vida, y ella se vuelve menos amenazante. Y me hace conocerlos a ellos, desde otro amor.

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