HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía estoy distraida. Los ensueños dejan una brecha espacial. Dejan una sensación de cansancio, y a la vez un nuevo fuego interno y creativo, una regeneración en la sombra del hueso, un vuelo en algún lugar de lo oculto. Me gustaría conocer gente que tuviera ensueños y compartir vivencias. Hace unos meses escribí a un tipo que decía tenerlos, pero su respuesta fue venderme un taller más caro que la ostia y de paso un libro suyo. Era esa clase de hombre que buscaba adeptos y ensanchar su ego, y también buscarse la vida. Pero caca de la vaca. La mierda del capitalismo se ha extendido demasiado. Es muy díficil encontrar en lo espiritual alguien que de veras pueda enseñarte algo. Creo que el primer principio, es que no sea un maestro. Ha de haber una relación horizontal, sin dinero de por medio. Sino es pura mierda. Cuando un tipo va de maestro, ese tipo ya no sirve para nada. Ya está vendido al diablo. Y si además pide monedas ya es pura basura. El camino es un camino solitario y ácrata. Y la relación con otro humano ha de ser ácrata y cubista. Libre. Cualquier humano, lleva miles de universos dentro y es único. Para respetar la unicidad de cada cual, hay que ser humilde y comunista-libertario. Sino se construyen relaciones del patriarcado y la puta mierda del ego proyectando su espejo y su hedor y encerrándose a sí mismo y al otro, en la jaula del teatro a la que la gente llama cultura y cordura.  La mirada que hay que tener es la del niñx y la del perro. Cuando somos niñxs somos rizomáticos y libres, sin prejuicios con lo que nos rodea. Pero luego se pierde. Y conquistarlo otra vez, es muy díficil. Hay que volverse loco. Hay que volar sobre Marte.

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