HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yos se huele que me acosté con Ab.  Él tiene un instinto brujo. Además cuando estuvimos los tres juntos hubo ciertas fiestas y comuniones de luna llena que no podían esconder la poesía ni camuflar la hoguera. Cuando me suelto, me suelto en sinergia de LSD y atento contra todas las costumbres enamorada de mi país de nunca jamás y mi total absolución y bendición de estrella. Cuando estoy de verdad contenta, soy salvaje, cuando soy salvaje, no soy dual, soy siempre fuego que afirma y que canta, que embiste y que asalta y se derrama y se extingue y se regenera. Cuando estoy de verdad contenta, soy libre, cuando soy libre, no me hiero de mí misma ni de ninguna otra vida. Y no estoy atada a nada ni a nadie. No soy espejo, ni eco, ni curandera, ni puta, ni cantaora, ni reciprocridad, ni casa, ni motor, ni necesidad. Aunque lo sea todo en la pipa de la paz y en mi nave. Lo soy rizomáticamente. Con Ab. yo estaba muy contenta. 

Tal vez deba generar con Yos ciertas conversaciones que liberen a nuestros gatos negros, en su cinismo y su mezcal. Para no fingir la atmósfera de mi cortesana ni hacerme un circo. Reconozco que mi tendencia al teatro anduvo estos días contando cuentos para ciertos poemas. Y tal vez lo mejor sería evitarlo. Al pan pan. Ser clara de mi inclaridad. 

Por alguna razón quisimos guardar ese secreto. Y eso generó una brecha que ponía contento al hachís y al espejismo del barco de Comala. Pero tal vez haya otra manera. 

Aunque creo que a Yos no le importa. Porque Yos me quiere felina y macarramente. Y nuestra relación es libre, pasajera, nómada, traficante, sucia, desatinada, desventurada, pasional, ambulante y absurda. Porque lo volvería a hacer millones de veces más. Porque él también lo haría. Porque si lo ha hecho alguna vez tampoco me diría ni media palabra. 

Recuerdo hablando con Ab. desnudos en la hierba.. precisamente sobre si contarlo o no contarlo, él a su pareja y yo a Yos. Le dije que Yos y yo somos sólo amigos. Y él dijo, entonces si es un amigo no hace falta contarlo todo.  Eso me hizo sonreír. Porque yo lo interpretaba de otro modo, yo pensaba que a un amigo se le puede contar todo porque no hiere la neura del corazón ni su babilonia, porque no hay ataduras ni juegos de poder, bala y amanita. Pero como Yos y él tienen una relación muy íntima. Al final fue mejor dejar ciertos fueras de campo enamorados de la poesía y de los marineros. 

Yos y yo, siempre tuvimos una comunicación mala. Más animal que intelectual. Tabernaria, de borrachos a punto de quemar el bar. Lo nuestro se forjó en base a malos entendidos. Nuestras emociones se comunican a través de la ironía y la vuelta de la rana. Del agujero de gusano. De los atentados de hormonas y cervezas. De patadas y empujones. De sexo. De silencios de nitroglicerina. Por eso con él, todo acaba siendo un poema y un jeroglífico. Yos lo sabe. Y él es también cuervo. 

Por eso la forma de abrir nuestros fueras de campo, es un juego. Como un juego es lo que nos ocultamos. Un juego es nuestro afecto, nuestra rabia, nuestro asco y nuestra pasión. Un juego es lo que nos une y lo que nos separa. 

Por eso al final no tengo que hacer nada más que amar el teatro y vivirlo rizomáticamente.

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