HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido un rato al monte con Kav, hacía frío y una marejada del rubor de la roca escarpaba el camino que se fruncía en el vértigo de una hoguera cuando la noche cierra tus manos sobre el beso negro de la distancia. Había una belleza cruel e hipnótica.
Hablé con mi vieja, le dije que como no me vaya pronto de aquí voy acabar atormentada como Edgar Alan Poe. Le dije que en la casa había espíritus. Ella tiene mucho miedo de esas cosas y me divirtió contarla. Hoy a la tarde voy a empezar a hacer llamadas para encontrar una casa cerca de la mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario