Ardidos

Cuando estuve con él. Él era mi primer amor. Le hablé visceralmente de todos los secretos de Alicia. Menos de aquellos. Para mí no era una mentira, porque yo sentía que él era en verdad mi primer amor, y aquellas viejas historias habían sido exorcizadas en el fuego y nunca habían ocurrido ya.

A R,  desde Lilith también le hice sentir lo mismo.

A Yos, también le hice saber que era mi primer amor. Mi primer amante. Y también sentí que era la pura verdad. Porque Yos fue para mí el primero en tocar el corazón de mi animal y entrar a mi caverna y hacerme volar ebria de inocencia y salvajidad.

A Ab, también lo sentí mi primer beso y polvo, de verdadero amor. 

Y todo fue verdad. En cada uno de esos instantes, y los que hubo antes y ya no quiero recordar, yo llegué analfabeta del amor. Llegué saltando al precipicio. Sin saber nada. Sin tener nada más que un sueño. 

Creo que es por ese pavor apocalíptico al amor. Por mi memoria de ave peregrina. Porque algo en mí siente que aún no ha conocido al Amor. Y siempre me siento vírgen y recien nacida. Y siento que él, es el primero. Sea quién sea. Mi primer y único amante.