Ardidos

Ayer me costó meditar. Porque entré en extrañas frecuencias.
Tuve un trance que me poseyó en una fuga cuántica.
Era algo que se mezclaba con el ensueño.
Creo que por eso cuando conecto con el ahora hay un portal-matrix.
Una reverberación anacrónica en mí.
Una ausencia efervescente.
Y tiene qué ver con lo que he visto y sentido en el sueño cuántico.
Hay una extraña transformación catártica que se da como en una línea divisoria, entre dos mundos.

Y cuando estoy entre esas frecuencias me cuesta conectar con el silencio.
Es como si la nada estuviera dentro de mi cuerpo.
Como si otra forma de mi cuerpo chocara conmigo en mi busca.
Como si uno de mis cuerpos estuviera separado de mí.