Ardidos

Hoy los pájaros piensan en Lisboa
tabernas empedradas por el sudor de héroes anónimos
alzando la sangre cuando el cielo no oye
cuando la tierra no sontiene
cuando la guitarra es un fusil.
Mares que se abren en el tajo de las venas
cuando amar es saltar al vacío
y beber y mear y morir y matar
poesía, más allá de todo.
Cuando esos ojos
que han llevado mil cuerpos
hacen trinchera en el viento
vida en las muertes.
Cuando vivir
es quitarlo todo del medio
y abajo del abajo
prender el fuego
que destruya todo orden y reino.
Cuando perderse en él
es escontrar al salvaje poseidón.