Ardidos

Es raro lo que siento. A veces quiero esa porción de noche estrellada, ese sudor de uvas en mi piel, ese deseo y tierra que me hace tu camarada, ese volver conmigo a la calle y tocar tus manos y ser enemiga de tus enemigos que son los enemigos de la vida y no renunciar a mi memoria ni a la lucha.
Y a veces, sólo quiero cavar hasta encontrar la luna. Reunir mis huesos de coyote en el mundo subterráneo. Que nunca nadie más me encuentre.

Sé que vengo herida del hombre, de la patria, de la cultura, de lo humano, del amor, de mis sueños. Se abrió un desierto sangrante y mi camino se hizo éter y la sombra de un tigre perdiéndose en la noche. Seguí al Tigre porque todo lo otro eran luces artificiales. Sólo mi soledad podía nombrarme. Ellos se volvieron una herida y una jaula. Sólo Tigre podía curarme. En algún lugar el amor sueña. Algún día volveré ahí afuera. Pero no sin Tigre.