Ardidos

Hoy se me pasó muy rápido el día. A éstas horas, empiezo a ermitarme en un hilo de niebla. Y con esto recordé, una tarde de febrero o marzo, en una montaña, cerca de la mar... en la que estaba con Yos y en unos montes aún más altos, se veían ríos de niebla bajar hacia nosotros y él bromeó con ir a cazar la niebla y me contó que cuando era niño, jugaban a correr más rápido que la niebla cuando la niebla empezaba a bajar. Por esas cosas, quería a Yos. A éstas horas, me entran ganas de llorar, me abandono a lo que siento, dejo de mantenerme en acecho para evitar que me trague la galerna, dejo de tener bajo control  ciertas emociones y pensamientos, y empiezan a emerger sentires que viven en mí aunque yo no los quiera y les tenga miedo.

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