Ardidos

Hoy andaré volando por los aires todo el día.
Volver a la ciudad, me destruirá los suelos...y mi escritura no podrá posarme y darme el refugio, porque ella tarda un tiempo en establecer el tránsito y en asimilar los incendios y huecos y sombras... y encontrar su absoluta soledad con la claraboya al Bosque y al numen.
Además el martes o el miércoles me mudaré a la casa de mi compa. Y también habrá unos dos o tres días... de entropía y de no tener ni puta idea de nada... mientras mis animales buscan su madriguera y su hoguera... y su silencio.. y su nueva relación con la escritura y el espacio.
Escribo esto, para asimilar que es natural que estaré unos días sobre el filo y para que mi ser se desapegue a la hambriología de la escritura y el viejo equilibrio de la mar. Para comprender que la angustia y estrés y rabia que me arderá, es normal y que el vino que tengo que ofrecerle, no es el vino de ayer, sino uno que no conozco y que tengo que encontrar en nuevas noches estrelladas. Si yo suelto el viejo vino, mi rabia se hará más amante y podré bailar más rápido. Porque mi mono, no buscará febril y enloquecido, su vieja droga y su mundo ya perdido.... y se dejará hacer por el viento hacia lo incierto con amor y levedad... hallando su canción en lo que arde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario