Ardidos

Acaba de levantar el sol la montaña. Los cristales están llenos de agua el sol vuelve fractales y placentas de aire que me contienen.
Comprendo que mi camino... es hacerme cargo. No utilizar la herida para culpar a. No creer que mi herida fue abierta por el exterior y la puta sociedad. Olvidarme de que vendrá de otros el refugio y la reparación a mis infiernos. No vendrá el amor para darme un sentido existencial y una barricada. La barricada la tengo que encender desde mi soledad al abismo.

Visceralmente siempre anhelé ese romanticismo radical. Esa contención del amor... que sufría una profunda carencia en mi interior. Inconscientemente estaba esperando a que me cayera el maná.. A que alguien hiciera luz en mi oscuridad y me salvara. Y hoy sé que eso jamás ocurrirá. Los pasos me llevaron hacia la soledad. Las personas con las que me relacioné desde el delirio del amor y el sueño neptuniano...siempre abrieron el infierno y la herida. Porque mi camino era asumirlo todo en el duelo de la muerte.

Visceralmente.. yo exigía que me dieran la mar y las estrellas.

Y hoy sé.. que nadie las tiene.
Y que si acaso, debería tratar de dárselas yo a los que amo y sufren.
Y dejar de ser niña.. que patalea y maldice contra el cielo y la tierra.

Y la enfermedad de mi viejo.. me ha huracanado..
Ya no puedo ser niña.
Es mi viejo el que ha de ser niño ante la muerte y los asteroides. 
Soy yo la que he de llevar los caballos que seguirán galopando hacia el salvaje Poseidón.
Ya no puedo dejar las riendas en ningún rezo de humo.

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