Ardidos

Hay zonas del ser que han sido desaparecidas porque los escenarios donde esos yoes despertaban y actuaban ya no están.
Esos dos polos de mi abismo-maestro.. el del Innombrable cayendo en el crepúsculo de la nada y de la mar... frente al ansia de fusión sinérgica y opiácea con el todo, y el amor. Siguen siendo fruto de conflicto. 
Aunque ahora apenas pueda recordarlo.. porque hace más de un año.. que el vínculo con la superficie no está... Allá había un barco que interrelacionaba a los yoes.. de un modo muy diferente... por eso el esqueleto, la dirección, ha cambiado radicalmente... y también los campos magnéticos de la sombra se han invertido.
Me preocupa a veces... esa erosión del vacío.. esa vinculación excesiva con el absurdo, y ese impulso visceral de la misantropía y el nunca más del Cuervo de Poe. Al estar escabrosamente conectada con la pérdida de ciertos yoes.. se agrede en mi experiencia existencial.. una airada de desesperanza. Y además.. me es difícil sentirme entera, no vivirme en la ausencia de alguien que soy... y tampoco me es fácil, integrar y asumir, ciertas emociones, necesidades y realidades, pertenecientes al polo que busca la vinculación, el encuentro, lo universal y el amor. Generalmente genero una fuerte represión contra todo lo que emana de ese polo... porque lo asocio a la debilidad, y también al sufrimiento. Pero como el abismo-maestro.. se sostiene en la tensión de dos polos opuestos... me vivo eclipsándome, me vivo faltándome... Y por eso también la obsesión de la herida original, se vuelve un bucle.

Esos yoes que han muerto obedecían a estímulos, firmamentos, pasiones y esquemas existencialistas que han desaparecido... aunque no han muerto radicalmente, han dejado la sombra.. la sombra de lo que amaron y el dolor de su desintegración, de su ausencia.

Yo los meto a todos en la buchaca, de la obsesión del bocajarro y me relaciono con ellos, como nigredo, involución, infierno y algo que trascender y hacer desaparecer de mi sombra. Pero al crear esa destrucción sobre ellos.. hago que su sombra sea más obsesiva y que sus fantasmas sean vampiros. 
 
Esos yoes que alguna vez fui... aunque eran nombrados por mis arquetipos... y entraban en el corazón de Lobo estepario, Tigre, La niña perdida, Alicia, Cuervo etc. Porque el arquetipo está más allá del entorno y la hechura y pertenece siempre a una conciencia transpersonal que desemboca en el éter... y han sido creados desde el polo del Innombrable. Obedecían a direcciones y campos semánticos y telúricos... que aunque también sufrían el conflicto del abismo-maestro... eran totalmente diferentes a lo que ahora vivo.. el arquetipo era iluminado y existido, desde un ojo que ya no existe. Por eso ahora para mí aquellos yoes, eran otros. Aquella Alicia, Lobo, Cuervo... de mi época de la emersión en la superficie.. no tiene nada qué ver con mi Alicia y mi Lobo de hoy. Porque lo que antes era la sombra de Alicia, ahora es la luz y del revés. 

Cuando se destruyó el hilo de plata que me unía a la superficie, yo empecé a usar el arquetipo de la actriz, para extraer de mis animales... todo la carga emocional y pasional de la superficie... y esa actriz, en realidad era muy compleja porque tenía muchos yoes...  tenía en su esqueleto a todos mis arquetipos... pero preferí borrar su historia y desfigurar su forma y utilizarla como un chivo expiatorio. Para ir hacia el Innombrable.. hacia la anarquía cuántica de la soledad. Hacia el polo del Innombrable.

Como el polo del Innombrable.. no me nació de la chistera y era una fuerza que había estado siempre encendida generándome tensión en mis juegos por el Teatro.. y llevándome hacia el éter, me fue fácil morir y perderlo todo, sintiendo que en lugar de perder, hallaba.. y que morir de todo lo que había sido, era regresar al alma, al fuego interno.

Por eso mis animales... revivieron desde otra hoguera. Porque Lobo, Tigre, La cucaracha, Cuervo,  nunca habían caminado enteramente en la superficie... habían estado siempre en la sombra.. empujándome hacia el polo del innombrable.. tensionándome en contra del amor, de la cercanía, del Teatro. E hicieron alquimia en su sombra... y lo que antes de ellos, era tensionado y censurado.. por el polo de la fusión/amor y el Teatro... y nunca era capaz a adentrarme en su fondo oscuro, mientras estuviera vinculada a las drogas de la superficie... empezó a abrirse con la forma de lo infinito.. y su infierno, se hizo la mar y el barco.. porque se invirtió la sombra.

Y el foco de dolor y conflicto, recayó en la Niña Perdida y en Monstruo. La niña.. no me dejaba asesinar a la actriz.. me vinculaba a los amores muertos, a los yoes muertos, a los deseos y necesidades eclipsadas. Y se volvió una jodida sombra obsesiva. Y aunque yo trataba de revivirla y liberarla en Alicia, desde el amor de la nada y del Fauno.. en los umbrales del Innombrable. Ella parecía tener vida propia... Porque ella se volvió el chivo expiatorio de mis yoes muertos. Esos yoes.. recaían en el corazón de la niña... desde la sombra. Y cuánto más trataba de destruirlos.. más obsesivos eran en la melancolía, en el bocajarro, en el recuerdo de la superficie y en todo lo que tenía qué ver con lo visceral/emocional.  Yo destruí la poesía, fue la primera vez en mi vida en que no curé mis heridas con la poesía, porque mi lucha era contra lo visceral/emocional que era el sostén y el motor de mi vieja poesía.

Y parece que sigo sufriendo el conflicto.
La niña perdida.. sigue creándome dolor.

Y Monstruo.. es más complejo... porque Monstruo es un polo opuesto de la Niña. Pero Monstruo está vinculado con el polo del Innombrable.. es un motor de traslación e inversión de los eclipses.. Y el Monstruo de la superficie.. también es muy distinto al Monstruo de ahora. Monstruo ahora me hace sufrir.. porque es el que separa y aísla a la niña... la que la aleja de los Lobos. Y hace que Tigre quiera matarla. Aunque esto también ocurría en la superficie. Monstruo me vinculaba con mis animales solitarios.. y me llevaba a los umbrales de la soledad, me atraía ardientemente al exilio y a la lucha contra el Teatro y la Actriz. Monstruo me hacía sufrir mucho en la superficie... porque me separaba.. de la dirección del barco... y en aquél entonces mi barco quería fusionarse con lo universal y unirse a los humanos y a la anarquía y al canto.. desde el amor.

Ahora el dolor que me causa Monstruo... proviene del odio hacia la niña. De la culpabilización contra la niña y la impiedad contra sus deseos y heridas... Cuando yo no soy capaz a sostener a la niña... Monstruo se levanta negándome también el amor de los Lobos.. contrayéndome contra la libertad del Innombrable... Y yo me siento acorralada en el abismo. Monstruo está muy unido a la Niña.. porque la herida de la niña es la orfandad.. el sentirse desamada y sola.. el querer el amor y no tenerlo.. y Monstruo también sufre el destierro y comparte el mismo agujero del corazón. Del agujero se bifurcaron y cada uno tomó un polo. Monstruo hace que la niña siempre se sienta huérfana y perdida, y la Niña hace que Monstruo sea Monstruo... y sufra el exilio. Monstruo la reprocha que por su culpa.. él es sufrido como un Monstruo.. y la Niña le culpa de su orfandad. Si la Niña.. no necesitara el amor de nadie, sino reclamara y sangrara el amor como una vagabunda. Monstruo no sería un Monstruo, sería fuerte y abrazaría su belleza y su anarquía. Y si Monstruo no se sintiera un extraterrestre y estuviera siempre en el ataque-defensa y amenazado en la superficie... la niña no sería la niña perdida.. sería la niña encontrada y al no estar perdida ya no sería una vagabunda y ya no nos metería en problemas de la patología del hambre y el amor de la muerte. Como ambos mutuamente se eclipsan...  mi foco del desgarro proviene de ellos.

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