22 de febrero de 2021


A veces en las encrucijadas... en las que se da la extrema tensión... de fuerzas que oprimen al ser profundo.. para que llegué a la nada y al Fauno, hay un sensación de no-salida. Porque esas fuerzas vesiculares.. no pueden ser las mismas que las que necesita Alicia.. pero erráticamente, se busca en su contenido la liberación porque ese contenido es en apariencia lo único que hay y también será imprescindible para abrir un nuevo estadio de la cuántica. Hay que confiar en la Huesera... porque es precisamente esa alta tensión del acorralamiento de Madre Muerte.. el que crea un camino, aunque no se vea el camino. Siempre hay más movimientos de los que se ven en las encrucijadas de la muerte. La angustia telúrica.. es parte de las armas que ofrece la Huesera.. porque su metamorfosis requiere llegar al hueso.. llegar al inframundo.. y al inframundo nunca se va por propia voluntad... se va cuando la muerte nos acorrala.. dentro del inframundo, está el fuego de la conciencia más libertario y sagrado, el amor más profundo. Por eso los aliados de la muerte... a través del espanto y la angustia, ayudan a Alicia a emprender su vuelo chamánico.

Hoy en mi ensueño.. fueron las bestias del inframundo, los aliados de la muerte... los que abrieron el portal de la conciencia... Empujándome precisamente a un lugar de matanza y de tortura.. con esa erótica del Teatro del surrealismo negro y del infierno.

Donde estoy ahora... tengo que forjar la barricada, del no-acto, de la no-reacción, de la inmovilidad. Del velarme en la penumbra.. vestirme con las borrascas de los muertos y de los desaparecidos... y con los árboles que crecen de los esqueletos.. Cuando te sientes acorralada por la vida y por la muerte.. aunque estés en el abismo, aunque parezca que estás a punto de enloquecerte y morir, estás en el lugar más valioso para tocar al Salvaje Poseidón y aprender a cabalgar sus oceanadas y sus incendios.

Estás entre las garras y las canciones de cuna de Madre Muerte. Todo se vuelve extraordinario. Todo se llena de la intensidad y de la adrenalina del abismo. La catarsis.. hace que ardan todos los sedimentos.. hasta la placenta de la nada, donde Alicia camina hacia ti. Todo es apariencia te asedia... todo en apariencia quiere destruirte. Y esa amenaza de los Heraldos Negros que envía la muerte, es la medicina ayahuaskera de la muerte. El miedo a perder a Alicia.. hace que se despierten todos los arquetipos del ser para defenderla. Y empieza uno de los viajes más apasionantes del alma. 

Lo que hoy vivo.. no es algo del todo nuevo. Mis viajes al éter, desde el fervor psicótico.. viajaron en los brazos de la muerte muchas veces. Lo interesante y mágico.. es que ahora el viaje lo hago desde la sobriedad.. ya no lo hago en la alfombra mágica del éter y del ensoñar despierta.. lo hago con un pie en la tierra. Lo hago sintiendo el peso de mi cuerpo.. respetando la ley de gravedad... respetando el dolor de las tumbas y de los cadáveres.... y los lutos del infierno y su blues. Creando la resistencia y la fe que surge en el desierto y contra las cuerdas... sin las flores alucinógenas... sin los amados duendes protectores de la locura.

Es extremadamente importante... hablar con Madre Muerte.. y amar la matanza del inframundo a la que nos ha empujado. Sentir sagrado el dolor y el espanto. Sentir sagrado el abismo. Saber a la muerte a la diosa del amor. Porque sino podemos acojonarnos... y si tenemos miedo.. nos resistiremos a la conciencia que ofrece Madre Muerte.. y eso es lo que podrá destruirnos y llenarnos de dolor y hacer que perdamos a Alicia. Saber que ella ha venido a liberarnos y a darnos conciencia... es indispensable para aguantar su cacería. Porque si no amamos el cuchillo que clava en nuestro pecho.. no podremos bailar con ella y sufriremos. Nunca hay que resistirse a la Huesera. Aunque paradójicamente...siempre nos resistiremos... Porque la Huesera no es amable... y te obliga a ir a tu espanto y a saltar al abismo. La huesera te acorrala.. para que vayas al amor de la muerte. Y vivirás la alta-tensión. La angustia más elevada. Y tendrás la sensación de que cualquier paso que hagas, te llevará a la destrucción. Pero precisamente esa angustia... es la que estará dándole alas y barricadas... aunque no veas el horizonte... aunque pierdas la fe en la muerte...