22 de febrero de 2021

 Son días convulsos. Hablando con mi hermano..llegamos a un lugar de isla, al haber sufrido los dos la misma prisión y tragedia y al ser ambos separados de nuestro destino y nuestra libertad.....  Pero luego peleamos.. y yo me puse belicosa porque él estaba sacando cosas del pasado, juzgándome, negándome la voz y los motivos..  no queriendo escuchar y saber... Y mostrándose tiránico y policía. Y yo saqué la dinamita. Y después, puse la canción de Rafael Amor https://www.youtube.com/watch?v=o74Tu1hcMpA
Y lloré.. y me invoqué a la barricada, a la fuerza, a la anarquía. Y lloré todo el dolor que me causó mi familia.

Hay heridas que nunca se cierran. Hay tragedias efectos en cadena.. tragedias de las que no puedes huir, porque el amor no te deja.. Las familias pueden crear heridas y maldiciones sobre ti... condicionamientos psíquicos y afectivos.. que se te agarran al pesa-nervios.. que condicionan toda tu existencia... Los niños, nacemos desarmados... amoldables, vulnerables.. con el cráneo abierto. Y el daño que hacen los adultos contra la naturaleza-salvaje y el espíritu y la anarquía... se graba en las entrañas y permanece en tu angustia existencial.. como un esqueleto.. como una fuerza matriz. Cuando un niño, ha sido criado contra su espíritu, contra su libertad y su desarrollo, contra la vida y la creatividad y el amor del Fauno y la anarquía-cuántica... y ese niño ama a su familia.. confía en las personas que lo agreden, que lo limitan, que lo encarcelan, que le educan en el miedo y en el dolor, que le quitan su valentía, que le apagan el fuego y cierran sus ojos... ese niño perderá el instinto salvaje... porque los enemigos de su naturaleza son los mismos que él ama y cree que le protegen y lo aman y desean su felicidad y su bien. Y ese amor, será una prisión, un infierno en sus entrañas. Algo que se volverá un laberinto del fauno... Y recuperar la libertad.. al instinto salvaje.. será la guerra de Troya... será algo apocalíptico y extremadamente doloroso. Porque el amor... se volverá parte de la tragedia y de la prisión. Y necesitarás el amor, porque el amor es la fuerza capaz a liberarlo todo. Es doloroso saber que tu familia, ha sido la peor enemiga de tu alma... el infierno más sanguinario.. los saboteadores, los depredadores de tu luz, de tu alegría, de tu poder interior, de tu canto, de tu poesía, de tu fuego, de tu barricada, los que empujaron contra tu vida, los que no quisieron que tuvieras una vida, los que cortaron tus alas, los que te hicieron odiarte, dudar de ti, negarte, los que te quisieron convertir en un muerto, los que quisieron hacerte su prisionera y parasitaron tu vida y cerraron tus caminos y destruyeron tus guitarras... los que se te echaron encima y nunca quisieron soltarte, aunque que te soltaran era lo que necesitaba tu corazón y tu felicidad y tu salud y tu amor, y te jodieron, los que te empujaron al manicomio y a la destrucción psíquica y al infierno, y a los que no pudiste sobrevivir, no pudiste ganar la batalla, porque los amabas....  Y todo ese sufrimiento.. sigue ardiendo como azufre en las tripas.. sigue sangrando en los caminos de hoy, sigue amenazando en el horizonte. Y sacarlo afuera con furia, es provocar dolor y sufrir. Y hacer como que no está es morir.  Y esa sensación neptuniana de la urgencia de compasión y de amor de fauno, de comprender el sufrimiento de mi familia.. para que convirtieran todo en sufrimiento... de saber que no era culpa suya... que cuando se está en el infierno.. la gente hace lo que puede y lo hace mal. Pero comprender.. amar a pesar de las tumbas... no es negar, no es olvidar, no es volverse ciega a la sombra. No es permitir que te asfixien. Que sigan creando el mismo dolor y la misma prisión y la misma condena. No es perder la anarquía y el fuego. Y tristemente... ellos, siempre serán los enemigos... que me empujen hacia la cobardía y la renuncia y el suicidio... los que quieran matar a mis lobos y hacerlos corderos y zombies.. los que me quieren la cruz.. la que agacha la cabeza, la que traga polvo,  la que calla, los que me darán la culpa y me harán sentir perversa y terrible, por sentir lo que siento y por rebelarme contra el delirio, contra la enfermedad, contra el dolor, contra la prisión, serán la muerte de la poesía. Y aunque sea triste y dolorosa ésta verdad, la verdad es inevitable.