23 de febrero de 2021

 He ido un rato con Kav. Y hallaba en el pesa-nervios la resistencia a la felicidad, a la pasión, a la creación. El punzamiento de un quebranto que tenía dentro muchos muertos.. Y trataba de expandirme y en ese intento de invertir la erótica del desgarro, emergió la belleza.. quizás una belleza pálida.. pero desaparecieron los juicios, el instante seguía incendiado por el infinito y sentía la libertad de la múltiple probabilidad y de la incertidumbre y la abstracción.. del no cargar dentro el condicionante que limitara la realidad y ensuciara el camino. La sensación de ser prisionera desapareció.. porque ya no proyectaba la prisión, sentía que había mucho más campo de acción, de visión, de experiencia, de deseo.. del que había imaginado y que era la espina del nigredo.. la que había corrompido la mirada.. al proyectar la herida.. al potenciarla... al obligarme a ser atravesada por ella hasta la máxima tensión. Y tuve regresiones viejas, del camino de santiago, sensaciones sinestésicas de amores que ocurrieron entre las ciudades.. cuando no sentía la muerte en ellas. Y me di cuenta que me costaba soltarme.. bailar.. crepitar.. que había una zona conservadora y fanática.. que se había forjado al principio como creación y barricada pero que ahora era luto.. era la prisión del empirismo... la venganza de la visceralidad, la obsesión de soliviantar sus razones, su furia y sus difuntos.. de restablecer la metafísica y no permitir que escapara.. y eso hacía que el dolor me atrapara en su interior.. porque había calambrazos posesivos que se negaban a perder el verbo que había dado el fuego, aunque ahora fuera la muerte.

Creo que la soledad.. el defender el agujero del árbol contra la superficie.. aunque me diera la elasticidad del éter y de lo invisible.. me hizo alguien extremadamente rígida y conservadora... ante el 3D y también se creó un ataque-defensa ante lo humano.. esa sensación de que el conocimiento, la libertad, el viaje, la catarsis, la elevación... ocurre en la soledad construyendo un rechazo belicoso.. a aprender algo de la superficie, a involucrarme.. y abortando el amor de ella y delegándolo a la naturaleza y al viaje interior. Y dentro del pesa-nervios.. está el dolor de la ruptura de Yos.. como una tumba de dinamita. Donde al defenderse el exilio, la lejanía como la pasión.. se creó un bloqueo afectivo y visceral... a muchas experiencias y realidades..  Albergándose dentro la sospecha psicótica y belicosa ante los humanos... Y esa fuerte carga de la ira... limita la felicidad y la expansión... porque establece que sólo ocurre cuando no hay nadie.. cuando desaparece el 3D. Y el amor no se abre ahí afuera, porque el amor se espera contra el ahí afuera. Creo que si soy capaz... a usar la pasión del éter y de la cuántica, con la confianza de ser un espejo fractálico del 3D, sin rechazar contenidos, sin atrincherarme, sin pelear, sin sentirme aprisionada, ni amenazada, ni violentada... sabiendo a Fauno... podrá regresar el mago.