21 de febrero de 2021

 Llevo mal lo de sentirme prisionera.. y me cuesta adentrarme y liberar la nueva sombra.. porque ha sido cargada nuclearmente por demasiadas fuerzas. Y se ha destapado el dolor visceral que antes era subterráneo y su expresión era distante y deséquilatera por la pasión de la mar; estaba velada por el hueco. Ahora todavía me cuesta hallar el hueco entre mi desgarro y yo. Tengo que aprender a tener paciencia... a pensar en un ciclo de quince días... dejar que los hechos y el entorno no me posea.. que la conciencia del pasado y del futuro no se agarre al aullido y extienda sus guerras... tratar de otra forma con el nigredo... espaciar la posesión visceral.. y no entrar dentro, rodearla, llevarme a otra interpretación que la suelte, que la incendie.. y que a la vez pueda asumirla. Ahora la meditación me es algo indispensable.