19 de febrero de 2021

 No me acostumbro todavía a ésta casa, ni al escritorio. Mantengo la persiana bajada para escribir.. porque ver la ciudad me causa tristeza y mal rollo.. y prefiero no verla. Venir de un paraíso.. a la mierda de la urbe, es desagradable pero mientras esté aquí no me conviene quejarme y maldecir.. sino tratar de ver la belleza.. de hallar un lugar de creación, de expansión, de introspección, un lugar que me traslade al mar, al bosque, al silencio y al amor a la vida.

Yo odiaba la mascarilla... me causaba asfixia y no estaba acostumbrada a ponérmela nada más que cuando iba a la tienda. Y sin embargo en la urbe me gusta usarla.. me da esa sensación de invisibilidad... y me protege de lo agresivo que me resulta la civilización y los seres humanos.. Trato de ir a las periferias.. a ese descampado de barro junto al río.. y aunque su naturaleza sea desértica.. y parezca un cementerio de arcilla.. y de bosques asesinados...  hay algún árbol y una zona donde crecen zarzas y hierba.. y veo los chopos del río...  y me echo en la tierra. El otro día había muy cerca de mí una inmensa cigüeña.. y en lo que pertenece al vivero.. vi conejos libres corretear y hay burros y caballos. Hallar un lugar donde sepa que no habrá nadie.. me da alegría. Aunque no es lo mismo que el bosque.. ni la mar, ni la montaña. Pero ahora es momento de que me adapte y de que sea tolerante al esperpento y a la decadencia. Encontrar al Fauno.. también en la mierda.

Estaba acostumbrada al silencio. Y ahora tengo que encontrar el silencio entre el ruido  y está, sólo hay que saber que la mar está en nuestro corazón y todo proviene de la nada y lleva la nada en su semilla. hallar el amor del fauno, en la violencia de la civilización... hallar la belleza, en la fealdad. Seguir los dictados de Madre Muerte... Madre Muerte, muchas veces es difícil de amarla.. porque se lleva nuestras canciones y nuestros refugios.. nos pone todo del revés y nos cuelga como una soga hacia el volcán. Nos obliga a metamorfosearnos llevándonos a las experiencias que jamás querríamos tener por propia voluntad.. y entregarse a ella, ser elásticos, deslizarse en lo incierto, amar la angustia y convertirla en la gasolina.. será indispensable para que Madre Muerte nos lleve a la libertad... cuando se va en su contra, se halla el infierno y el dolor, si nos resistimos a la muerte.. estamos bloqueando la conciencia.. y cuando la conciencia no es manifestada desde la poesía y la avalancha, es manifestada desde el sufrimiento. Por eso con Madre Muerte hay que tener mucho cuidado. Y sé que mis quejas, mi asco a la urbe, mi nostalgia al mar.. es algo que he de entregarle a la muerte.. la zona infantil de mi mecanismo lunar, los nudos que están grabados en mis tripas desde mi niñez.. han de deshacerse, han de cambiar mis relaciones, mi mirada sobre mi familia.. sobre la relación con la sombra de la bruja... Y he de estar en la tierra... lo de abstraerme y volverme anti-social y anti-terráquea.. también es algo que la muerte ha venido a llevarse.