20 de febrero de 2021

 Hoy me puso muy contenta encontrar un silla en la basura. Porque la silla que usaba era extremadamente incómoda y eso impedía que mi espacio sagrado de la escritura pudiera arraigarme.. y sufría tensión, a parte de la tensión de la urbe y de tener que cerrar la persiana para no verla, y la tensión de todos los ruidos y paisajes densos lejos de la belleza.. que me hacían sentir en peligro de muerte a mi soledad... yo siempre escribía frente a la ventana, para ver el cielo, los árboles, los gorriones, las tormentas, las nieves.. la vida... y acá tengo que enclaustrarme... alejarme, dejar que todo desaparezca... porque sólo se ve horrible hormigón y una puta farmacia.  La silla es muy bonita y cómoda.. estaba llena de pintura.. pero al lavarla se quedó como nueva. Y sentí la gratitud a Madre Muerte por poner en mi camino lo que necesito. La sensación de que si sigo sus amores, recuperaré la suerte y el duende.