19 de febrero de 2021

Mi viejo ya está en casa. Ha habido tantas emociones... que la escritura no ha podido todavía abrirse entre ellas y yo. Todo ha sido abrupto. Me cuesta conectar con la escritura como lo solía hacer.... posándome en el pesa-nervios o en lo que grita de lo inconsciente. Ayer sentí mucha alegría de abrazar a mi viejo y miedo a que le causáramos tensión.. a que los cotidianos convulsos de la casa, le fueran hirientes y le pusieran en peligro.
Hoy dormí al fin muchas horas seguidas.  Es mejor que me deje tranquila..  que deje que lo vivido salga como quiera salir, sin la belleza ni la literatura, sin la profundidad... Cuando se han tenido experiencias demasiado intensas.. lograr escribir el cotidiano simple y desnudo se vuelve lo sanador y lo difícil.. llevar la mirada a algo probable cuando todo llega como fuegos fatuos en el cuchillo del mar que se ha roto en mil pedazos es el principio para después llegar más hondo... No es posible profundizar... porque están explotando el cruce de diez verbos en el mismo aliento. Yo solía escribir... casi todos los crujidos que creaban en mí el rayo o la palabra... pero estos días eso no ha podido ser.. Por eso mi inconsciente está lleno de aullidos y caminos que arden sin que mis huellas sepan demasiado.
Experimento hoy la vida como la belicosa rareza. Y volver a arraigarme en mí.. a sostener mi mundo interior será algo que se dé poco a poco.

Es estresante la ciudad, la convivencia... pero no puedo hablar demasiado sobre eso.. porque ese sentir crearía una resistencia y un peso encima que luego me molestará y me impedirá navegar. Por eso eso se vuelve sombra.. y se queda como una bala en la angustia existencial. También se activan los conflictos de la familia... el dolor visceral que me causan pequeñas cosas.. pero que a mí me llegan de forma profunda porque me taladran el campo energético y muchas veces me activan el dolor que ya no tenía mientras estaba lejos.  Ahora tengo qué hacer la vida más fácil y más feliz a mi viejo... necesita muchos cuidados...  por eso en parte tengo qué olvidarme de muchas de las cosas que me arden.. pero a la vez necesito que hallen un espacio en la escritura... en mi soledad. Que se construya el soliloquio otra vez... ahora no tengo soliloquio..  porque no he tenido tiempo a pararme. Le he dicho a mi vieja ayer que no me lea.. que no me obligue a crearme otro blog.. que como respeto a mi intimidad no entre en mi blog.  Ella dijo que sí, aunque yo sé que sólo por decírselo, ella lo primero que hará será entrar para ver qué trato de ocultarla.. No se da cuenta que si me roba esa soledad me hace daño. Si me siento observada, invadida.. sino puedo sacar la sombra libremente por miedo a herir, si tengo que estar sosteniendo la sensibilidad de ella... si tengo que ser la madre de todos y crear tabús.. y me roban la soledad, mi sombra atacará, perderé los nervios. Mi mirada, mi saber, mi ser profundo, siempre causó dañó a mi familia. Y el conflicto con mi madre... ha sido muy doloroso y sigue ahí. Visceralmente siento muchas veces sufrimiento.. Contra mi anarquía, contra mi fuego, contra mi paz, contra mi soledad, contra lo que soy... y siento sufrimiento porque amo y porque ponen en duda mi amor y lo meten entre la espada y la pared. Y como visceralmente siento que mi madre en lugar de apoyarme y comprenderme y conocerme y respetar a mi lobo estepario... me causa sufrimiento.. hay un conflicto afectivo. Cuando ella lea esto, que lo leerá. Se sentirá mal.. su dolor me causará más sufrimiento. Porque yo la amo. Y si no me dejan en paz... acabarán desquiciándome. He tenido una doble vida.. contra todos.. y empecé a tenerlo primero contra mi familia. Si no me siento sola para escribir.. si mi familia se mete ahí.. me causan dolor. Y si mi madre no evita ese dolor, visceralmente siento que me agrede.. que me invade... que no me ama bien... porque me causa sufrimiento y angustia. Y entonces el conflicto se hace un bucle. 
 
Fueron ellos los que me crearon la esquizofrenia afectiva, sus guerras, su partirme en dos cachos y todas sus taras mentales contra la vida, contra la libertad, contra la mar.... Y ellos serán si no me protejo de ellos, los que me vuelvan a enloquecer. Si yo necesito hablar de los demonios de la familia... necesito hacerlo en soledad... porque mi yo social... la mareva que ellos verán no los sacará ante ellos... los trascenderá... y sólo será amor, provocaré un nuevo horizonte. Si mi madre me lee.. no me dejará hacerlo... no me dejará sanar nuestro vínculo ni mi corazón. Porque yo evitaré hablar de los demonios para que ella no sufra y estará destruyendo nuestro vínculo y mi capacidad de amar y de sanar. Y eso me hará seguir sintiendo una y otra vez que mi vieja me causa dolor. Ella sentirá dolor porque sentirá que no la amo y porque me cause dolor cuando sólo quiere amarme. Y eso a mí me causará mucho más dolor.
 
Tampoco podré escribir el amor que la siento si me mira. Porque yo sólo amo, cuando estoy sola, sólo llego al amor desde el agujero del árbol.. desde la soledad.. cuando nadie me mira, cuando todos se han ido. Cuando sé que alguien me lee.. ya no hablaré libremente de lo que respecta a esa persona. Y muchas veces a chicos o historias que he amado.. por saber que se cruzan aquí, las he obviado, y al descartarlas de mi escritura dejó de sonar la canción.
 
Desde que era niña, necesitaba la soledad a vida o muerte. Y mi familia siempre la invadió.  
Yo no era lo que ellos creían que era. No tenían capacidad de comprenderme ni de conocer mis ojos ni mi pensamiento. Me hice un disfraz desde que era niña... y creé mi agujero del árbol muy pronto.. Por eso siempre tuve sentimientos de orfandad y de sentirme extraterrestre ante los humanos, porque me sentía una extraterrestre en mi familia.