19 de febrero de 2021

 Son momentos de crisis existencial. Algo en mí anhela la naturaleza, alejarme, ser libre, no estar encadenada a nada ni a nadie...librarme de las cadenas de la familia, de la civilización, de su presencia que me contagia con sus ideas y ruidos y me empequeñece y me hace sentir prisionera y jodida...  Y algo en mí, quiere acompañarlos... quererlos.. ayudar para no verlos naufragar y sufrir. Y esa lucha, me hace sentir una constante angustia y tensión. Siento que si elijo mi camino, mi familia corre peligro y si elijo protegerlos, mi espíritu y mi libertad y mis sueños y mi creatividad y mi anarquía y mi fuego corre peligro. Siento otra vez una guerra civil en el corazón.  Me siento extremadamente presionada y acorralada por la vida y por la muerte.  Y nunca se me dio bien.. tener paciencia, coger aire, esperar a las circunstancias... necesité provocarlas, necesité llevarlas a mí.. llevarme a mí hacia la mar y si era necesario arrancar las realidades que no me dejaban soñar y reír. Pero ahora siento que mis movimientos no tienen espacio.  Que si yo quiero adaptar mi vida a la familia, será mi suicidio. Pero no puedo abandonar el barco.. porque el barco también tiene mi corazón y la mar. Abrir el camino de la libertad.. bajo éstas circunstancias me es complicado. Y todo el sufrimiento de mi adolescencia, el que me llevó a la locura, vuelve a atormentarme. Trato de seguir al viento... de crear la trinchera de mi agujero del árbol... de no permitir que me acorrale el 3D...  que mi familia no me destruya, que el amor sea más fuerte... que el amor no esté en contra de la vida.. que no se convierta en sacrificio y ahogo y muerte.. que el amor no sea la cruz, que no sea sometimiento y renuncia.. que el amor no sea muerte. Y en mi familia... el amor, siempre se asoció al dolor y a la muerte. Apagaron el fuego de la barricada.... hicieron llantos de las risas, hicieron gusanos de los pájaros, hicieron que todo fuera una tragedia sin salida.. Por eso me empujaron a la locura, porque la locura era el único universo donde se podía ser libre y volar y conocer la poesía. La idea de vivir sin libertad.. me es insoportable, antes preferiría matarme que vivir enjaulada y sin numen. Sentir que no puedo huir de la tragedia y que yo soy parte de ella..  ha provocado en mí una angustia muy fuerte. Sentir que la mar no está... y que para poder nombrarla.. tendré que saltar al abismo de la ardiente oscuridad y guiarme por los chacales.. aunque yo esté bajo tierra y solo oiga sus rugidos cuando la noche está a punto de enloquecernos. Me hace ahora vivir de pura casualidad... con media vida perdida en los fangos de Comala. Y sólo la fe en Madre Muerte... me acompaña. Quiero mucho a mi viejo.. mi viejo es la última isla...  sentir que la muerte iba a llevárselo.. me alojó dentro fuerzas nucleares que aún no entiendo. Madre Muerte me dio algo. Madre Muerte desde mi viejo... abrió una metamorfosis.. que será difícil de aguantarle la velada de  sucerberos y sus carnicerías. Pero sólo se puede seguir y amar a la Muerte, para salvar la libertad y la vida. A veces.. hay que vivir bajo tierra.. a veces de los pájaros sólo queda un boceto de carbón escrito en un bolsillo roto.. a veces hay que vestirse encima el esqueleto y la ruina y el velo de los difuntos.. hay que ayunar de la música y del deseo... hay que aceptar el viaje del desierto sabiendo que al final está la mar, aunque en medio del desierto sufras la sed de cien siglos sin sol y ya no creas en la mar, saber la mar, saber el amor de la muerte, es lo único que se tiene en lugares como éste.