21 de febrero de 2021

Moverme ahora es no moverme. Mantener encendida la barricada, es disfrazarme con la lluvia y el desierto. Cargar el fusil, es guardar silencio. Defender a Alicia... es no defenderla externamente.. sólo ante Madre Muerte. Todo ha de hacerse veladamente. Sin que nadie me oiga. Protegiendo los secretos de la mar y de la noche. Protegerme de lo que asedia es crear un mundo interior impenetrable.. y no reaccionar visceralmente... no ser nunca jamás la que reclama amor ni la que se enfurece, no ser la tejedora, no ser la que espera que remen hacia mi mar, ni ser yo la que rema. Mantenerme en el fuera de campo donde sólo la sal y los pájaros saben quién soy.

Entre el corazón de mi viejo y mi corazón, Madre Muerte ha escrito un pájaro. Y sólo la paradoja poética.. y el aullido del ensueño... me guía.. entre sus oráculos. La realidad ordinaria... dobla sus campanas y descorcha el carnaval... y para seguir el ritmo hay que convertirse en un muerto.

No es para mí tan difícil. Lo he sido hasta el parto de la aurora boreal entre esos caballos eléctricos de hambre de medusa y de cristal.

Es imprescindible... que deje morir todo.. para infundarle la vida secreta de las plantas.